En esta ocasión, el debate tenía lugar en Twitter y los protagonistas eran ni más ni menos que Shuhei Yoshida y Adam Boyes, dos pesos pesados de Sony. Lo interesante, como con todas las cuestiones, es conocer un poquito más la visión que hay detrás del prisma de cada uno.
Por parte de Adam Boyes, sabemos que “Nadie puede designar de manera oficial algo como arte… Siempre va a ser una opinión personal. Yo pienso que son arte”.
Sin embargo, Yoshida se mostraba más ambiguo en su contestación “Algunos juegos son artísticos y otros no lo son tanto”.
Y es que en el fondo todo radica en la percepción que tiene cada individuo del arte y de si ese concepto se acerca o no a lo que experimenta en un videojuego. Siendo así, es imposible definir de una manera absoluta si algo es arte o no.
A título personal, me cuesta mucho señalar al videojuego como un arte; pues considero que hace ya mucho tiempo que dejó atrás esa faceta y —quizás— hoy por hoy sólo se encuentra en ciertas obras de calado “indie“. Y digo quizás porque no lo tengo del todo claro.
Me cuesta considerar arte aquellas super producciones en las que están implicadas tantísimas personas, se mueve tantísimo dinero, y el objetivo no es otro que ser rentable. Un objetivo industrial y comercial, donde hay un plan perfectamente ejecutado en el que intervienen muchas mentes con diferentes objetivos estratégicos. Quizás un servidor contempla el arte como una forma de expresión mucho más íntima, más reducida y más personal. El arte nace de una necesidad interior, del fuero interno del artista, y su objetivo dista mucho de cualquier propósito comercial e industrial. Por tanto, y esto es sólo una opinión, no englobaría a los videojuegos —en general— en la categoría de arte. Lo cual no es malo, ni mucho menos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario