Estas perdidas en la venta de consolas y videojuegos equivalen a un descenso del 12 por ciento frente al mismo periodo el año anterior, agregó NPD.
La caída, explicó el analista Liam Callahan de NPD Group, se puede deber a varias razones.
Hubo una reducción del 58 por ciento en la venta de consolas portátiles desde febrero 2015 a este año porque, en particular, se calmó la fiebre relacionada al lanzamiento del exitoso Nintento 3DS, que se convirtió en la consola número uno ese mes. La disminución en ventas equivale a perdidas de US$48 millones.
Además, continuó Callahan, los videojugadores no están, generalmente, comprando consolas, ni las de séptima generación, como las PS3, Xbox 360, ni las de octava generación, como las PlayStation 4 o Xbox One. En conjunto perdieron 23 por ciento de febrero a febrero.
El que los consumidores no compren las viejas tiene más sentido porque no tienen la potencia gráfica de las nuevas. Esas ventas cayeron un 77 por ciento en una comparación año por año.
Sin embargo, las ventas de la PS4 y la Xbox One -- aunque no por mucho -- bajaron un 6 por ciento. A pesar de que la Xbox One ya ofrece la retrocompatibilidad con juegos de la Xbox 360 (que le permite al usuario jugar sus videojuegos en ambas consolas), parece que no fue suficiente para subir las ventas y dejar el saldo en números negros.

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